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Los últimos días del tribuno a José Faustino Sánchez Carrión


Este 2 de junio se cumplen 183 años de la desapariciòn de uno de los hijos mas importantes que Huamachuco y el Perù hayan podido parir para Latinoamerica y el Mundo. Recordarlo, rescatarlo, difundirlo y honorarlo es un deber y compromiso moral como ejemplo de todas las generaciones.

Desde fines de 1823, Sánchez Carrión no gozaba de buena salud. El 22 de noviembre, le escribe Bolívar: « Hoy me traslado a Chorrillos, con mi familia para lograr restablecerme y evitar incomodidades ». El 8 del siguiente mes, le comunica que se siente mejor del reumatismo con los baños de mar; mas su glándula hepática ya estaba enferma, “aunque anoche -le escribe- tuve un ataque bilioso que me molestó bastante; habiendo terminado en diarrea” y se lamenta conformándose: “! Qué hemos de hacer, todo amenaza a un rancho apolillado!

El 29 de enero, le vuelve a escribir contándole que ha concurrido al Congreso en el que tuvo algunos contratiempos, que él hace decirle que toda su convalecencia de dos meses se vino al suelo. Al viajar con Bolívar a Trujillo y seguirle como su Ministro General a Huamachuco y por todos los caminos infractuosos y climas gélidos durante la campaña, lo hacía con su salud quebrantada, aún más con el duro y agotador trabajo ministerial.

Su biógrafo necrológico e íntimo amigo Larriva, dijo: Verdad es que cuando marchó para la Sierra ya llevaba, consigo, el germen de la muerte. Pero ese germen ominoso se hubiera desenvuelto más tarde, si, además de las fatigas de la marcha, no le hubieran fecundado las tareas del bufete”.

Sánchez Carrión, por prescripción médica debía interrumpir sus fatigosas actividades “para recobrarse de la grave enfermedad que había contraído en el asiduo desempeño de ellas”; decisión que la tomó el 25 de marzo, comunicándola por escrito al Ministro de Guerra Tomas Heres, quien al siguiente día le contestó de orden del Libertador, que “se tome el tiempo que juzgue necesario para restablecer su importante salud”.

El 1° de abril, continuaba “gravemente enfermo”, como lo expresa el segundo considerando del decreto del Libertador, de la misma fecha, designando al General Heres Ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores hasta que Sánchez Carrión recuperase su salud y pudiese reintegrarse a su cargo en el Consejo de Gobierno.

Bolívar marchó a los Departamentos del Sur, rumbo al Alto Perú y Sánchez Carrión, enfermo, a la Hacienda Grande de propiedad de la Congregación de los Padres del Oratorio de San Felipe Neri, en San Pedro de Lurín, anexo de la Doctrina de San Salvador de Pachacamac, a buscar retiro y salud en las vegas del Valle y aire y fresco del mar.

El 2 de junio de 1825, después de un paseo a caballo con el Prepósito Padre don Juan Torres bajó de su cabalgadura e ingresó en su dormitorio; a los pocos momentos, llegó el Padre Torres, encontrándolo expirando. Falleció a los 38 años, tres meses y 17 días de edad. Al día siguiente, se le dio cristiana sepultura en la Iglesia de Lurín. Su cadáver no ha sido encontrado a pesar de repetidas y prolijas búsquedas.

Enviado por Marco López.